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Contribución de la agricultura familiar al sector agropecuario en el Perú

[05-05-2015]

En el mundo hay 500 millones de agricultores familiares*. La agricultura familiar (AF) es la forma de organización social de la producción agraria más importante del planeta, y también la más sostenible, pues su capacidad de adaptación a diferentes contextos históricos -sociales, culturales, políticos y económicos- es inmensa. Sin embargo, su importancia suele ser subvalorada en las sociedades modernas, y más aún las que aspiran a la modernidad, como el Perú.

¿Cómo se define la AF? Es aquella en la que la familia posee directamente un predio y sus miembros son la principal fuerza laboral, aunque pueda emplear ocasionalmente mano de obra contratada. Suele tener un acceso muy limitado al suelo –por lo que el término ‘pequeña agricultura’ se traslapa en buena medida con el de agricultura familiar- y a otros recursos naturales, como el agua, y a servicios financieros y no financieros necesarios para optimizar la producción.

El universo de la AF es muy amplio y heterogéneo. No sólo hay notables diferencias entre la agricultura familiar de Francia, la China, Canadá, Brasil y Perú, sino al interior mismo de los países. Es por ello que suelen distinguirse tipos de AF. Una tipificación muy difundida, entre otras razones porque la FAO la ha adoptado junto con muchos gobiernos, es la que distingue entre una AF de subsistencia, una intermedia y una consolidada**. Una y otra se distinguen principalmente por la cantidad y calidad de activos de los que dispone, por su mayor o menor vinculación al mercado, por las tecnologías utilizadas y el grado de dependencia de la familia de los ingresos provenientes de la propia chacra (diferenciación de ingresos). Esta tipificación debe ser tomada en cuenta en el momento de definir políticas pro AF, pues éstas deben también ser heterogéneas, adaptadas a su gran diversidad.

Sin embargo, en el caso del Perú esta tipificación, de alguna manera ya estandarizada en distintos países que han definido políticas de apoyo a la AF, no es suficiente. En efecto, un importante número de agricultores familiares en nuestro país forma parte de instituciones seculares, como son las comunidades campesinas y los grupos étnicos amazónicos. Estas instituciones, predominantes en la sierra y la selva, influyen en mayor o menor medida en cómo se usan los recursos, no sólo los reconocidos como de posesión comunal, sino también aquéllos conducidos directamente por las familias.

También ofrecen un marco que permite la maximización del uso de mano de obra a través de distintas formas de cooperación y reciprocidad. Estas particularidades deben ser tomadas en consideración por las políticas orientadas a la AF en el Perú, pues deben ser al mismo tiempo también de apoyo a comunidades campesinas y nativas.

Es fácil constatar que tanto los que toman decisiones políticas, como el conjunto de la clase política y aun la opinión pública, no valoran la importancia de la AF. La única política agraria que en el Perú puede afirmarse que es de Estado es, desde la década de 1990, el apoyo a la agricultura de exportación, particularmente a aquella que es conducida por grandes empresas, que son verdaderos neolatifundios. Una de las razones por la que esto es así es la falta de información sobre la pequeña agricultura. En el Perú son la inmensa mayoría –bastante más del 90% del total de unidades agropecuarias pueden ser consideradas AF-; es la principal productora de alimentos para el mercado interno y, también del café, el principal producto agrícola de exportación; es la principal contribuyente al valor bruto de la producción agraria y pecuaria; es la que largamente más empleo en el campo; es el actor socioeconómico más importante en la economías regionales. Además, es la que mantiene la biodiversidad; la que posee conocimientos acumulados por generaciones que le permite enfrentar mejor los impactos del cambio climático; que practica una agricultura más amigable con el medio ambiente; que presta una serie de fundamentales servicios ambientales; que puebla un amplio territorio que de otra manera sería un espacio vacío; que mantiene y recrea una diversidad cultural que forma parte sustantiva de lo que es la actual sociedad peruana.

Este informe utiliza la información de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del año 2012 para analizar la importancia de la AF en el Perú. La ENAHO es una importante fuente de información complementaria a la del IV Censo Nacional Agropecuario que se realizó ese mismo año.

Esperamos que contribuya a cambiar la inadecuada, injusta y subvalorada imagen de la agricultura familiar del Perú y que motive la definición de políticas de Estado orientadas a su desarrollo.

 Fernando Eguren

 *FAO. El estado mundial de la agricultura y la alimentación. La innovación en la agricultura familiar. Roma, 2014. http://www.fao.org/3/a-i4040s.pdf

**Salcedo, Salomón y Lya Guzmán. Agricultura Familiar en América Latina y el Caribe: Recomendaciones de Política. FAO. Santiago de Chile. 2014. http://www.fao.org/docrep/019/i3788s/i3788s.pdf

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