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La agricultura, une historia de mujeres. Encuentro con Rosalía Leiva

[12-01-2015]

En Perú, los mercados biológicos locales se han desarrollado durante los últimos tres años. Ofrecen productos mejor elaborados y más diversificados de la agricultura biológica o la agroecología. Entre productores y vendedores, casi tres cuartas partes son mujeres. Encuentro con Rosalía Leiva en el bio-mercado de Aija, en la región de Ancash.

Mi nombre es Rosalía, tengo 58 años, soy agricultora y ganadera, esencialmente para la auto-subsistencia de mi familia. Soy madre soltera, tengo 2 hijos y 2 hijas, de los cuales uno tiene una discapacidad mental. Estoy muy orgullosa porque varios de mis hijos trabajan actualemente en diferentes empresas como técnicos.

¿Qué es lo que le ha aportado el paso a la agricultura ecológica?

Produzco desde hace bastantes años, pero desde hace 4 también comercializo en el bio-mercado de Aija. He aumentado mi producción, produzco más "en serio".

Vendo en el mercado biológico algunos de mis propios productos eleborados, por ejemplo, queso, zumos, postres, etc. Este dinero me ayuda en los gastos familiares. En este sentido, ha sido un gran cambio. Al explicar a la gente que se trata de productos naturales, puedo venderlos un poco más caros. Soy yo quien decide el precio y les explico que pagan por un producto de calidad.

Cuando no tengo suficiente dinero para comprar carne, mato un cerdo, una oveja o unos cuantos conejillos de indias.  Tengo de todo. A veces incluso tengo la oportunidad de enviar paquetes de comida a mis hijos que viven en Lima, la capital.

Formo parte de la comisión directiva del grupo de productores biológicos de Aija. Soy la responsable del seguimiento de los productores, visitando sus parcelas. En cada una de mis visitas, trato de motivarlos.

¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrenta a diario, incluido como mujer?

Hay dificultades prácticas, como la mano de obra escasa y cara, lo que me limita en la extensión de tierras cultivables, o para transportar mis productos al mercado. Tengo que trabajar como si fuera un hombre.

Y a los ojos de los demás es difícil porque la gente me ve como alguien diferente dada situación familiar, algunas personas piensan que no valgo la pena, porque soy madre soltera, sin marido. Afortunadamente, también hay personas que me valoran.

¿Se considera a sí misma como una líder?

Yo no me considero una líder como tal, pero estoy en el buen camino, sí. Una gran dificultad está relacionada con la atención que necesita mi hija dado su problema de salud. Además, debo cuidar de los animales, que me limita para participar en diversos eventos, como formación o talleres.

Para mí, un buen líder debe compartir sus experiencias con los demás, escuchar, explicar, guíar y dentro del grupo, no mostrar preferencia por uno u otro.

¿Cuáles son los aspectos que estimularon su voluntad de convertirse en una líder?

Creo que es el estímulo y los elogios de los consumidores o del público en general los que me están convirtiendo en líder. Eso me afecta personalmente, me motiva a dar lo mejor de mí misma. Cuando los compradores me dicen que mis productos son muy buenos, me motiva a seguir hacia adelante. La orientación recibida por el equipo técnico del proyecto ADG también influyó en gran medida en este sentido.

Siempre he tenido tendencia a participar, incluso en otras organizaciones, pero nunca tanto como ahora. De hecho, he tratado de integrarme en la sociedad convirtiéndome en miembro de diversos comités, "clubs de madres" y otros comités agrarios. Estos espacios realmente me han ayudado a continuar hacia adelante.

¿Por qué es importante fortalecer la formación de las mujeres?

Es muy importante invertir en el desarrollo de la capacidad de las mujeres porque tenemos más perseverancia y experiencia y queremos transmitir todo eso a nuestros hijos.